En el Ramón Sánchez-Pizjuán se ha agotado la paciencia. En la grada, los aficionados pidieron el fin de semana pasado la dimisión de José Castro, presidente del Sevilla, cuando el equipo volvió a perder, esta vez contra el Atlético de Madrid (0-2). Era la cuarta derrota en Liga del club, ya a un solo punto del descenso. En los despachos, la directiva decidió, en una reunión extraordinaria celebrada ayer lunes por la noche, la continuidad de Julen Lopetegui hasta el encuentro del Sevilla contra el Borussia Dortmund (miércoles, 21.00, Movistar LC) en un partido vital. El equipo, colista del Grupo G con un punto, no puede fallar ante los alemanes, segundo clasificado con tres puntos. Si el conjunto andaluz obtiene el triunfo, enderezaría mucho su trayectoria europea contando con la derrota del Copenhague ante el City. Un objetivo importante que, sin embargo, queda eclipsado por el huracán que envuelve a la entidad sevillista y el ambiente enrarecido que se espera en el estadio.

