Lewandowski se ha adueñado del gol en el Barcelona. Y no es porque el polaco así lo decidiera, mucho menos Xavi Hernández. En el cierre del mercado, la dirección de fútbol del Barça le abrió la puerta a Aubameyang. El club necesitaba liberar masa salarial —el sueldo del delantero había pasado de 2,5 millones a 10— y el técnico catalán accedió a desprenderse del gabonés a cambio de reforzar la defensa: llegaron Marcos Alonso y Bellerín. “Tenemos la manta corta, para tapar la defensa tuvimos que destapar la delantera”, justificaban desde el cuerpo técnico. En el área deportiva, en cualquier caso, aseguraban que el ataque no quedaba desprotegido. “Ansu y Ferran pueden jugar en el lugar de Robert”, apuntaban en los despachos. Y, para que no quedaran dudas de que el Barça contaba con recursos en ataque, completaban: “También está Memphis”.

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