Shintaro Orihara, portavoz de Honda e ingeniero jefe en pista de los japoneses, no ocultó que hay otro gran enemigo más para el proyecto de Aston Martin F1 y su intento de salir de lo más profundo de las catatumbas de la clase reina. Además de las vibraciones y la falta de consistencia de su motor. Algo más profundo y peligroso. Es el tiempo. «Es algo que sabemos que llevará un tiempo», lanzó. El dirigente nipón no puede ocultar que el proceso para que el AMR26 se convierta en un coche competitivo no cambiará de hoy para mañana. Ni ayudará del todo que las reglas se adapten y aplaquen muchos de sus problemas de base. El reloj de la Fórmula 1 no deja de correr y es negativo para algunos.

