Elegantemente trajeado, Carlos Alcaraz recogió este lunes por la noche el Laureus a Mejor Deportista del Año en el Palacio de Cibeles, adonde acudió también con una férula en la muñeca derecha. El tenista, de 22 años, se dañó la articulación durante el estreno en el Godó, el martes pasado, y no solo tuvo que retirarse del torneo sino que además reveló que la lesión era “más seria” de lo que él y su equipo pensaban. Tan solo tres días después confirmó que no podría jugar en Madrid, pero ahí no queda la cosa. Las declaraciones posteriores han activado las alarmas, puesto que dejó en el aire su presencia en Roland Garros.
BECKER: DESGASTE Y “ENERGÍAS”
Boris Becker fue otro de los representantes del tenis en los Premios Laureus. El alemán, campeón más joven en la historia de Wimbledon, con 17 años, señaló que la causa de que Alcaraz se lesione más que Sinner responde sobre todo a una cuestión de estilos y, ante todo, desgaste.
“Yo llamo a Jannik el Djokovic 2.0. Juega desde el fondo de la pista, muy consistente y gana rápido sus partidos. Ahorra energía”, puntualizó; “mientras que Carlos suele perder un set y tiene que jugar tres horas. Eso le pasa factura a su cuerpo.
Por otra parte, la baja indefinida de Alcaraz plantea también incógnitas respecto al ranking, ya que el español podría llegar a perder hasta 3.000 puntos de golpe si no participa en Roma (1.000) ni Roland Garros (2.000), donde triunfó el curso pasado.
Las 68 semanas de Sinner como líder le sitúan como el duodécimo en la clasificación histórica, a cinco del sueco Stefan Edberg (72) y algo más lejos del australiano Lleyton Hewitt (80); el noveno es Andre Agassi, distanciado con 101 semanas.

