Más de 1.500 personas llevaron este jueves al barrio de Vallecas hasta Atenas para apoyar a su equipo. Sus jugadores sufrieron el infierno ateniense. Vaya si sufrieron. Los de Íñigo Pérez veían cómo el AEK le empataba la eliminatoria en 50 minutos. Pero la felicidad después del sufrimiento, es felicidad por dos. El 3-0 que igualaba la contienda parecía romper el sueño del Rayo. Pero apareció el coraje de Vallecas. Apareció Isi, el capitán, para demostrar que en el Rayo, como dijo su técnico en la previa, son especialistas en construir o en arreglar desde la ruinas. El murciano puso el 3-1 definitivo para llevar al barrio, por primera vez en su historia, a unas semifinales europeas, donde se medirán con el Estrasburgo.

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