El fútbol da muchas vueltas y lo que hoy es negro mañana parece blanco. Las victorias y las derrotas cambian las perspectivas de aficionados e incluso dirigentes. Sin embargo, <strong>la historia de Julen Lopetegui con el Sevilla está abocada a un adiós prematuro. </strong>Ni siquiera una victoria delante de su gente hubiese provocado un cambio en las sensaciones de un equipo que, pese a intentarlo, está más muerto que vivo.

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