Noelia Castillo, de 25 años, ha muerto en la tarde de este jueves tras recibir la eutanasia en Cataluña, cumpliendo su deseo de descansar tras años de dolor físico y emocional. La joven sufría una grave lesión medular que la dejaba paralizada de cintura para abajo y le provocaba intensos dolores crónicos, además de complicaciones psicológicas derivadas de una vida marcada por la violencia y la enfermedad.

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