Carlos Alcaraz siempre cumple sus promesas y la última de ellas era inmortalizarse un canguro, símbolo de Australia, tras la consecución del grande de las Antípodas el pasado 1 de febrero. Dicho y hecho. El número uno mundial ya tiene el nuevo tatuaje en la parte baja de su pierna izquierda, que apenas se ve con los calcetines puestos. «Me gustan discretos«, afirma. 

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