Entre tanta violencia general y mundial, seguro que este no era el mejor cierre para una Finalissima que tuvo de todo, aun sin haberse jugado. No habla bien de organizaciones relevantes ni es positivo el raid de comunicados del domingo, de UEFA contra la AFA, casi despegando a la Conmebol; luego de AFA contra la UEFA y, por último, de la Conmebol respaldando a su asociación miembro, de la AFA. Poca claridad, palabras contra palabras y la sensación de que no había tantas ganas de disputarla, al menos desde el lado argentino. Curioso, al menos, que desde España no haya habido voces oficiales al respecto. Jugarla en el Bernabeu desde lo reglamentario no era lógico, por el asunto de la localía, pese a que iba a estar copado por miles de argentinos… Ahora, no se entiende cómo la opción de Roma era potable en UEFA para el viernes 27 y no para el 31, que fue lo propuesto finalmente desde Argentina…

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