Estaba en la novena posición en la mitad de la primera vuelta de carrera en China y cayó a 15º en apenas dos giros más, sólo por delante ya de Lance Stroll. Fernando Alonso, aparte de contar con el peor coche en cuanto a ritmo de carrera en la actualidad, tiene tiempo, en una recta como la de Shanghai, para pensar en varias cosas a la vez, como en el viaje que le tocaba esa noche, dónde tenía las llaves del coche de alquiler, o seguir el resto de la carrera por las pantallas gigantes, hasta llegar a la frenada, 1,2 km más tarde.

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