La caída física del Barcelona amenaza con terminar con la temporada antes de tiempo. Y sería la tercera sin títulos, un golpe de grandes dimensiones. Por culpa de las lesiones y sin refuerzos, el proyecto azulgrana se está desmoronando como si sus cimientos se hubieran construido con palillos. De la ilusionante llegada de Xavi Pascual, a la deprimente situación actual. Del optimismo, a la depresión en menos de dos meses en los que la enfermería no ha dejado de recibir pacientes.

