El Real Madrid es inexplicable. Sólo hay un equipo capaz de transformar un paisaje desolador en una exhibición conmovedora. Con un aluvión de bajas ante su nuevo eterno rival, el City de Guardiola, despachó el mejor partido de los últimos tiempos. Solidario, firme, concentrado, y liderado por un capitán gigantesco. Heredó el 8 de Kroos pero debió portar el 9 de Di Stéfano, el hombre que transformó el fútbol estático en fútbol total. Eso fue Federico Valverde, un todocampista capaz de anotar tres goles, cada uno desde una posición distinta (extremo derecho, izquierdo y ariete en área), socorrer a su lateral y desplegarse por toda la medular. Una exhibición memorable que deja encarrilada la eliminatoria ante un adversario siempre temible. A este nivekl, cuenten con el Madrid para todo.

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