Con 195 kilómetros y 2.100 metros de desnivel, la cuarta etapa de la París-Niza tenía como gran aliciente la lucha por la clasificación general, ya que, en los últimos 70 kilómetros, la Côte de la Croix des Cerisiers, la Côte de la Croix de la Libération y Uchon debían dictar sentencia. Con una pendiente del 4,5%, la última ascensión ofrecía una oportunidad perfecta para que los ciclistas más escaladores —como Jonas Vingegaard— explotasen sus fortalezas gracias a un último kilómetro que contaba con una media superior al 12% y con rampas máximas del 16%.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *