El Barcelona viajó de Bilbao a Newcastle, sin escala en la capital catalana, para cuidar el descanso de sus jugadores. Así se lo plantearon a Hansi Flick y, tras consultarlo con los capitanes, aceptó la propuesta. No sabía el técnico alemán que en el bonito hotel que le habían encontrado en el norte de Inglaterra se encontraría también con un refugio contra el ruido. “Estamos aquí concentrados en el partido. Si jugamos mal mañana no nos preguntarán por política, sino por fútbol. Son cosas para el presidente…”, expuso el preparador del Barcelona. A seis días de las elecciones —“Hay que esperar el resultado. Desde el primer día he trabajado muy a gusto con Deco y Bojan”—, esgrimió sobre su posible salida sin Joan Laporta, Flick pone la mirilla en el Newcastle, sobre todo en cómo proteger a Joan García.

