El tópico de que «segundas partes nunca fueron buenas» se pone a prueba con el regreso de Sergio González al banquillo del Cádiz. Tras la destitución de Gaizka Garitano, motivada por una crisis de resultados en la que el equipo de la Tacita de Plata solo sumó 1 punto de los últimos 24 posibles, el técnico de Hospitalet de Llobregat asume el mando con un contrato por una temporada y media. Bajo la presidencia de Manuel Vizcaíno, esta segunda etapa busca ser el revulsivo definitivo para un equipo que necesita recuperar urgentemente su identidad competitiva para alejarse de los fantasmas del descenso, contando actualmente con un margen de cuatro puntos sobre la zona de peligro.

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