El 3 de noviembre de 1974, Celta y Real Madrid empataron a tres en Balaídos en un partido vibrante. Los tres goles de los blancos llevaron la firma de Pirri. Tres veces se vio perdiendo el equipo de Miljanic y siempre encontró la respuesta en los goles de un jugadoralma. La figura de Pirri fue la más destacada de la tarde, pero las crónicas no giraron a su alrededor. Porque el partido se convirtió en una crónica de sucesos.

