Una tarde de fútbol en el barrio napolitano de Capodimonte acabó con sirenas y sangre. Lo que era un simple seguimiento televisivo del Atalanta-Napoli terminó con un hombre de 40 años en el hospital tras ser apuñalado por su esposa, en medio de un malentendido que explotó a raíz de una decisión arbitral según relatan en La Gazzetta dello Sport.

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