Tenemos la costumbre en el periodismo deportivo de decidir nosotros lo que es noticia y lo que no. Lo que interesa al lector, espectador, oyente… y lo que no. Retorcemos la actualidad hasta darle la forma que más nos conviene a nosotros. En el asunto de <strong>Vinicius</strong>, leí el otro día a un compañero diciendo que <strong>lo que molestaba no son sus bailes, son sus goles.</strong> Y tiene gran parte de razón. Lo asombroso de Vinicius es que atraviesa un nivel futbolístico que la mayoría ni sospechábamos que podía dar. No sólo desborda, hace goles y <strong>lidera a un Madrid sin Benzema</strong>. Y, además, resulta que baila en las celebraciones.

