Si me vuelves a ofender te tiro la alcachofa”, exclamó ayer Joan Gaspart, tras otra delirante sesión judicial en la que los mandamases del Barcelona intentan darle un sentido al, cuanto menos, sospechoso caso Negreira. El visceral ex directivo azulgrana se enfadó ante la pregunta de un periodista radiofónico sobre presuntas compras de partidos o de árbitros por parte del Barça. Le doy la razón en su cabreo porque no creo que el Barcelona haya comprado ningún partido. Lo que se pregunta la gente del fútbol es si compró o pretendía comprar voluntades. Es evidente que en el ‘caso Negreira’ hay gato encerrado. Y también que el fútbol no debe cerrar en falso este grave asunto.

