Más de cuatro años después de que el volcán Tajogaite cesara su actividad, La Palma continúa transformándose de una forma casi imperceptible. No hay nuevas erupciones ni terremotos destacables, pero el suelo de la isla sigue desplazándose lentamente a través de fallas geológicas activas, según revela un estudio del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) publicado en la revista Springer Nature.

