El mercado invernal ha vuelto a ejercer de espejo incómodo para la Liga española. Cerca de la décima plaza en inversión, al nivel de la Liga saudí y la turca, para más señas, la ventana de fichajes no ha hecho más que confirmar una tendencia. La pujanza de una competición no se puede medir por los títulos internacionales de alguno de sus integrantes a final de temporada. La realidad es que, ya sea por Tebas o por mandato de los clubes, se ha renunciado a competir en el terreno donde hoy se decide buena parte del futuro: la capacidad de invertir.

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