Anchorage (Alaska) no suena a un sitio muy futbolístico. No es Río de Janeiro, no es Buenos Aires, no es Milán… A buen seguro, si alguien tuviese que ir a buscar un futbolista no pensaría en la ciudad estadounidense. Allí, un 5 de agosto de 2005 nació Obed Vargas. Un chico que creció en el seno de una familia inmigrante mexicana pero que siempre tuvo el sueño de jugar en el Atlético de Madrid. Con apenas nueve años, la final de la Champions de 2014 marcó a Obed.

