Stamford Bridge acogió una posible final anticipada entre un triple campeón europeo y un eterno aspirante al trono. Un Barça que no se sintió cómodo ante la gran presión estudiada del Chelsea en una primera parte accidentada por un apagón de la retransmisión, y una segunda en la que creció su dominio, aunque no fue suficiente ante un conjunto inglés que seguía avisando (1-1). El sufrido empate valió para las culés, que mantienen el liderato en la fase de liga compartido con el Olympique de Lyon, pero con mayor diferencia de goles.

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