El fútbol americano comparte con el rugby la esencia de ser un deporte de territorio en el que se suman puntos llevando el balón al otro extremo del campo, pero las similitudes acaban ahí. Cada equipo, con más de 50 jugadores, está dividido en secciones: ataque, defensa y equipos especiales. El desarrollo de un encuentro —60 minutos de juego que suceden en más de tres horas— intercala oportunidades para cada ataque, conocidos como drives, para sumar puntos. Un concepto basado en la espectacularidad, pues cada jugada puede desembocar en un touchdown, el premio por llegar al final del campo rival, la end zone. Las generosas pausas que tejen todo el encuentro facilitan espacios comerciales infinitos y una sucesión de acciones con una explosividad física al límite. Un producto que desembarca en España, que acoge por primera vez un partido de temporada regular de la NFL, el que disputarán este domingo los Miami Dolphins y los Washington Commanders en el Santiago Bernabéu.

