«No tengo ningún plan B», comentó ayer miércoles Andreas Christensen cuando fue preguntado sobre si tenía alguna alternativa para su futuro si no renovaba con el Barcelona. El internacional danés acaba contrato en junio y el club todavía no ha abordado su continuidad porque no la tiene clara. Pero el defensa mantiene, pese a todo, la esperanza: no le han cerrado la puerta. Además, en las últimas ventanas la entidad también se planteó, seriamente, su adiós y finalmente el central se mantuvo en el vestuario culé.

