Herman Buhl, el hombre que desafió en 1953 todas las leyes escritas y también a su jefe de expedición para firmar en solitario el primer ascenso del Nanga Parbat (8.125 m), nunca hubiese imaginado que inspiraría a tantos alpinistas ávidos, como él, de ligereza y velocidad, tal fue el caso de Reinhold Messner y Peter Habeler. Los franceses, también, siempre deseando trasladar al Himalaya sus impresionantes encadenamientos y ascensiones relámpago en los Alpes. Desde Benoît Chamoux a Marc Batard pasando por Christophe Profit , Jean Christophe Lafaille o Pierre Béghin, la inclinación francesa por la economía de medios siempre ha sido relevante.

