Derek Gee se fue del Israel-Premier Tech “porque”, explica en un post de Instagram, “por mis convicciones personales, que pesaban mucho en mi conciencia, no aguantaba seguir corriendo para el equipo”. Tenía un contrato hasta 2028. Dos meses después de haber dado el paso, el ciclista canadiense denuncia que el dueño del conjunto, Sylvan Adamas, le reclama 30 millones de euros “por daños y perjuicios”. Es el precio que le exigen pagar por decir “no”. “Por no haber hecho otra cosa que ejercer mis derechos fundamentales como profesional y como persona”, dice el ciclista de Ottawa. El salario anual de un corredor del nivel de Gee ronda el millón de euros. Aunque no prospere la demanda, su lento caminar por los tribunales hará que cualquier equipo lo dude mucho antes de ficharle.

