Marc Márquez todavía tiene que procesar el alud de mensajes de felicitación que recibió y sigue recibiendo después de la consecución de su séptima corona en MotoGP. Apenas ha tenido un suspiro desde que remató la faena la semana pasada en Motegi, de nuevo subido a la Ducati en un GP de Indonesia que arrancó con dos duras caídas el viernes y su primera visita del curso a la repesca en la cronometrada este sábado. El campeón de Cervera, que no pudo nombrar a todas y cada una de las personas que le ayudaron en su travesía de seis años hacia el nuevo título, porque son muchísimas, sí reconoció haberse emocionado especialmente con las palabras de los médicos y fisioterapeutas que han trabajado estos últimos años sobre su cuerpo magullado.

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