En la era Diego Pablo Simeone, nunca el Atlético de Madrid había ejercido una superioridad tan manifiesta en el juego sobre el Real Madrid como la exhibida en el derbi del sábado. Más allá de los cinco goles endosados a Thibaut Courtois, sobre el Metropolitano se desplegó un equipo coral con un punto más de ambición, unos cuantos más de precisión con la pelota bajo presión y unos cuantos menos de temor a la grandeza y al plantel del Madrid.

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