En el último saque de esquina, con el Atlético defendiendo el meritorio empate a dos que había logrado, Szboszolai dibujó una rosca abierta hacia el punto de penalti. El córner de toda la vida que el Liverpool ejecuta en momentos de apuro desde que hace una década se hizo con los servicios de Virgil van Dijk. Le Normand se comió el poderoso salto del imperial central holandés, pero el francés y el resto de sus compañeros tampoco supieron eludir los bloqueos previos al martillazo que hizo doblar la rodilla en Anfield a los futbolistas de Simeone. El de Van Dijk fue el séptimo gol que ha encajado Oblak en los cinco partidos que han disputado los rojiblancos en lo que va de curso. Una cifra inusual para un equipo de Simeone, que solo ha dejado la portería a cero en la victoria ante el Villarreal.

