“Yo sigo aquí, me quedo”, gritó Fermín López. Tocaba el escudo y también lo besaba. No es la primera vez en su corta carrera que Fermín esperaba por su momento. Esta vez ya no era (exclusivamente) para convencer a un entrenador de su talento, sino (fundamentalmente) para enseñarle a la escasa parroquia azulgrana en el Johan Cruyff que su voluntad siempre había sido quedarse en el Barcelona, tras taparse los oídos frente a las ofertas del Chelsea en el último mercado. Fermín, sin embargo, no se conformó. Pocas veces lo hace. Cerró su planilla frente al Valencia con otra diana y una asistencia. “Nunca dudé de estar aquí”, expuso Fermín; “siempre he querido estar aquí y lucharé por estar aquí muchos años. Siempre hubo especulaciones. Forma parte del fútbol todo esto. Yo estaba muy tranquilo y estoy muy contento de seguir aquí”.

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