Atípico es la perfecta definición para este partido que se llevó el Barcelona con suma facilidad ante un Valencia que no dio señales de vida en ningún momento. Tres dobletes de Fermín, Raphinha y Lewandowski sellaron la goleada. Y es atípico que un Barça-Valencia, un enfrentamiento entre dos históricos de nuestra Liga, se jugara en un estadio para 6.000 espectadores. Por muchas explicaciones que se den no se entiende esa falta de planificación por parte del conjunto catalán. Ellos son los primeros que saben cómo esta el Spotify Camp Nou -me refiero no sólo a obras, también a papeles en regla- y no es de recibo que se decidiera a mitad de semana dónde se iba a jugar. Pero bueno, así el mandato de Laporta, de sorpresa a sorpresa pero a veces se debe sorprender hasta él mismo de lo que hace.

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