El fichaje de Joan García fue una apuesta arriesgada de la Dirección Deportiva azulgrana. En un principio, no había necesidad de reforzar la portería culé con un Ter Stegen que a lo largo de estos años había demostrado su calidad y que ya estaba recuperado de su lesión. Además, Szczesny era un perfecto segundo y su continuidad ya estaba apalabrada. Pero Deco entendió que fichar a este portero por 25 millones, precio de su cláusula, era una oportunidad de mercado que no se podía desaprovechar.

