Tanto le da a Jay Vine que su equipo sea un enredo superlativo después de la polémica escenificación del adiós de Ayuso, o que su líder Almeida necesite escudos en las subidas. Él, australiano y por lo tanto en las antípodas porque así se lo permite UAE, juega a otra cosa, pues un día se descuelga rápido del pelotón para reservar fuerzas y al otro explota hasta llegar el primero a meta. Como ocurrió en Larra Belagua, escalador brutal y proyector de sombra para todos, vencedor de nuevo como hiciera en Andorra. Dos etapas al zurrón —cuatro si se suman las de 2022— y UAE también protagonista en la carretera, que las pedaladas hablan mejor que las palabras.

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