Ocurrió durante el partido contra Georgia. El seleccionador italiano, Gianmarco Pozzeco, sustituyó en los minutos finales al pívot Mouhamet Diouf cuando la victoria ya estaba encarrilada y se fundió con él en un prolongado abrazo. El jugador se sentó en el banquillo y entonces el histriónico Pozzecco volvió sobre sus pasos y le abrazó de nuevo mientras le susurraba unas palabras. Era su reconocimiento público a la actuación de Diouf: 13 puntos, cinco rebotes y una pelea sin descanso durante los 25 minutos que disputó ante las poderosas torres de Georgia. Y era a la vez un reflejo del valor de esta nueva Italia que este martes se enfrenta a España (20.30, La2) en el penúltimo partido de la fase de grupos del Eurobasket.

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