Juan Carlos Carcedo, que había tenido el corazón caliente para reclamar algo más que la falta en cuestión, y que se ganó tarjeta amarilla por ello, tuvo la cabeza fría para apenas un par de segundos después indicarle a Pépé donde debía ponerla. Y a fe que lo hizo, para que Jajá, sin dejarla caer, firmara uno de los goles del verano. Por estética, llovió esa pelota sobre la escuadra, y por importancia, servía para meter al Pafos chipriota entre los 36 mejores del continente, los que estarán el jueves en el sorteo. El Limassol Stadium se vino abajo.

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