En un partido que parecía más de competición de lo que se puede considerar como un amistoso de preparación, España perdió por un punto frente a Alemania (105-106), después de que el último tiro de Darío Brizuela golpeara en el aro y no entrara en la canasta contraria. Fue un experimento sin gaseosa. Se jugó con intensidad, vehemencia y a veces furia. Después de que los españoles fueran por detrás en el marcador durante muchos minutos, consiguieron igualar a 94 a falta de 40 segundos con una canasta de Willy Hernangómez y forzar la prórroga. No era todavía el Eurobasket, pero lo parecía por las ganas que le pusieron los dos equipos.

