Por primera vez en 57 años, primera desde el nacimiento de la Era Abierta (1968), el US Open comenzará el domingo y lo hará cargado de dinamita. Fiel a su estilo, esto es, sin ningún tipo de adorno ni protocolo, la organización del grande estadounidense perfiló este jueves ambos cuadros y a primer golpe de vista el análisis es claro: nadie se libra, trampas para todos. Si los sorteos de Roland Garros y Wimbledon depararon para Carlos Alcaraz una ascensión a priori amable, esta vez muestra pocos atajos para el murciano, quien coincidiría con Novak Djokovic en unas hipotéticas semifinales y se enfrentará de entrada a un consagrado sacador como Reilly Opelka.

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