El camino de renovación, de un fútbol más vistoso, que había comenzado a enseñar el Atlético, abanderado por un Julián Alvarez arropado por Baena y Almada, se desvaneció a partir de los cambios de Simeone en Cornellà. Un Atlético intenso como siempre, pero más jugón, se perdió en 12 minutos. Pere Milla y Miguel Rubio dejaron en nada el bonito gol de falta directa con el que Julián había comenzado a entusiasmar a la hinchada del Atlético.

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