El sonido sordo de la pelota contra el suelo de la cancha del frontón de Sineu (Mallorca) mantiene al público en silencio. El rebote de la pelota crea un efecto hipnótico en el medio millar de personas que se han dado cita en la cancha mallorquina en una tarde de agosto en plena canícula. El calor es lo de menos. Las dos parejas de manistas se esmeran y el lanzamiento de uno de los zagueros deja una muesca en la parte más alta del frontis que hace estallar al público en aplausos. La pareja formada por Iker Urmeneta y Mikel Aranguren se alza como campeona del Torneo Calet i Boiret de pelota vasca, que ha atraído hasta esta pequeña localidad del interior de la isla a leyendas de este deporte como el mediático Mikel Goñi o el presidente de la federación guipuzcoana de pelota, Iñaki Lizaso. La exhibición previa al torneo, que coincide con el 75 aniversario del frontón, ha llegado de la mano de un grupo de pelotaris mallorquines, incluidos dos niños, que ha creado una sección de pelota mano con la ayuda de la casa vasca de Mallorca. Su objetivo: entrenar y formar a nuevas generaciones para alcanzar el sueño de competir en el campeonato nacional.

