Varios chiquillos ataviados con el maillot naranja de Euskaltel se acercan al autobús del equipo antes de la salida de Bilbao, emocionados por ver de cerca a sus ciclistas preferidos. Se saben el nombre de todos y cuando salen los mecánicos, les piden algún detalle, algún regalo. Y son correspondidos, pues reciben gorras del equipo. Todos sonríen, pero la niña, que va junto a ellos, la abraza con ganas y después se la enseña a su familia. “Es el futuro”, exclaman sus padres. Algo que podrá ser posible con Fundación Euskaltel, pues gracias al patrocinio de Laboral Kutxa van a tener en 2024 un presupuesto de 1,8 millones. Una cifra muy generosa, números de un equipo de World Tour, su clara aspiración en los años venideros.

