La historia vuelve a trazar un camino conocido en el Santiago Bernabéu. Un guiño del destino que llevará al madridismo a revivir el pasado, desbloqueando recuerdos de aquellas noches que nunca olvidarán. Cristiano Ronaldo llegó siendo un joven lleno de sueños, con un dorsal que no era el suyo: el 9, porque el 7, ese número sagrado que había vestido Raúl, aún tenía dueño. Pero supo esperar, crecer y ganarse su lugar. Y en su segunda temporada, ese icónico 7 pasó a ser suyo, símbolo de una era inolvidable.

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