Llora el tenis británico la caída de su actual símbolo en casa. Y a Jack Draper, el chico llamado a recoger el testigo histórico del escocés Andy Murray, le cuesta articular palabra porque nadie lo esperaba. Desde luego, no él mismo. El joven, de 23 años, no puede con un veterano que tiene pie y tres cuartos del otro pisando ya el feliz retiro, Marin Cilic, quien a sus 36, sigue entregándose a su deporte pese a haber tenido que pasar varias veces por el quirófano para reparar la rodilla. El croata, finalista en 2017, vencido entonces por Roger Federer, protagoniza la gran campanada de la cuarta jornada en Wimbledon, donde no llueve pero cae un tremendo jarro de agua fría sobre la afición local.

