“Llegamos aquí y nadie creía en nosotros”, dijo Artur Guimarães, el escurridizo atacante del Botafogo, después de imponerse por 1-0 al Paris Saint-Germain el jueves con un gol que se gestó en su lucha, pues le robó una pelota a Kvaratskhelia en un duelo de presión contra presión que implicó al mediocampo de los dos equipos. “Ganarle al campeón de la Champions es histórico para el Botafogo y para el fútbol sudamericano”, avisó, tras el partido en Pasadena. “Estamos contentos, pero con los pies en la tierra, ¿eh?”.

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