Brasil compensa la crisis de su selección con el apogeo de sus clubes. Mientras la confusión que carcome al pentacampeón del mundo derivó en la llegada de su primer entrenador extranjero, Carlo Ancelotti, a los equipos de Brasil le alcanzaron los primeros días del Mundial de Clubes para ratificar que son mucho más que la gran potencia sudamericana: también pueden doblarles las rodillas a los favoritos europeos.

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