A la cuarta se rompió la inmaculada racha de debuts con el Sevilla de Joaquín Caparrós, que en sus tres anteriores estrenos con el cuadro hispalense había salido vencedor. No pudo su equipo con el Alavés, en un duelo que deja la sospecha de que el problema del Sevilla va mucho más allá del banquillo. Al menos no perdió y mantiene una diferencia de seis puntos con el descenso, que lo marca precisamente el equipo de Coudet, con seis jornadas por delante. Debería ser suficiente para no sufrir, pero en Nervión, a estas alturas, nadie se fía de nada.

