
Cuando Kobe Trail se convirtió el año pasado en la primera carrera asiática de la historia de las Golden Trail Series lo hizo con The Unexpected (lo inesperado) como nombre de guerra: nadie se imaginaba semejante infierno al amparo de una ciudad japonesa reconstruida tras el terremoto de 1995. Resistieron esas montañas ancestrales, hijas de su circunstancia, un sinfín de escalones para defender los senderos ante las lluvias torrenciales. Por eso duele tanto transitarlas. El trail alucinó en 2024 con la lentitud de la carrera, el peaje de 2.200 metros de desnivel positivo en 22 kilómetros, con pendientes constantes por encima del 30%. Un año después, no vale lo de inesperado, tocaba buscar un plan de ataque; a algunos les funcionó, a otros les explotó. Fue una tarde de ensueño para Sara Alonso, que logró su segunda victoria en el circuito, tres años después del Marathon du Mont Blanc, en la casa de su marca, Asics. Y la confirmación de los kenianos, que hicieron doblete, con Patrick Kipngeno repitiendo victoria.



