El Rayo Vallecano y el Valencia, dos equipos que hablan de la permanencia, pero que, de reojo, golosos, miran hacia esa octava plaza que abre las puertas de Europa, lograron un empate (1-1) que pareció satisfacer a los dos. Es lógico después de un partido con muchos matices tácticos y contadas ocasiones de gol. Iñigo Pérez y Carlos Corberán, dos alumnos aventajados de Marcelo Bielsa, dos entrenadores con mucha proyección, se marcharon de los banquillos manteniendo un animado diálogo.

