El Gran Canaria perdió el primer asalto de la final de la Eurocup en Bulgaria, aunque le quedan dos balas, la primera el viernes en su cancha de Las Palmas, donde el ambiente también juega, como lo hizo a favor de los israelíes en su destierro al que le acompañaron miles de incondicionales. Después de una primera parte muy igualada, en la que las diferencias no se fueron más allá de los cinco puntos y la alternancia en el marcador fue la tónica, un mal comienzo de la segunda se sustanció en unas diferencias en el luminoso que el equipo canario no pudo rebañar en los minutos finales del partido.

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