Paseando el sábado por un camino empinado en los Pirineos, cerca de Font Romeu, Àlex Pintado tropezó y se cayó. La caída no habría sido más que una anécdota para contar por la noche a los amigos si no fuera porque su pierna izquierda chocó con una piedra afilada que le seccionó los tendones de tres dedos del pie y le dejó “prácticamente colgando de un hilo”, en expresión del propio Pintado, el tendón del tibial anterior.

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